viernes 21 de agosto de 2009

Energía femenina y corazas varias




Vuelvo de Sevilla cargada de regalos significativos, la piedra de la luna engarzada en una clave de sol, que me regaló Alicia, el libro de Maria Malibran que me regaló Marga. La humanidad y el cariño que me regalaron las dos. Dos mujeres fuertes, sensibles y muy mujeres.
En el tren voy leyendo "La Malibrán, pasión y muerte". Tranquila, renovada y en cierto modo limpia, como vuelvo de mi viaje, y en la página 14, encuentro esto:
"Compréndeme, le decía, si me detengo, me vendre abajo. Tuvo la oportunidad de comprobarlo la primera vez que nuestros cuerpos se encontraron. Tanto furor después de someternos al manto de la pasión era algo difícil de entender para su carácter apacible. Bailé desnuda por la habitación, y tras vestirme apresuradamente corrí a galopar. A mi vuelta, mis palabras como metralla le comunicaron entre risas que esta Marietta que ya amaba era así: vital, sorprendente, impulsiva, y que este aparente entusiasmo, la peculiar manera de manifestarse al mundo, era una maniobra urdida por mi parte racional para exorcizar la muerte."
Sobran las palabras, me encontré llorando en silencio en el tren, y acepté.
Queda mencionar, para quien no lo sepa, que María Malibran era cantante.