
He descubierto que "por mi salud", aunque parezca una locura (porque realmente mi salud lo necesita como el agua), no resulta un objetivo lo suficientemente motivador para perder peso.
A veces intenté inventar motivos, pero eso tampoco valía.
Y ahora de repente surgieron.
Quiero dejarme otra vez el pelo largo, quiero montar a caballo, quiero bailar otra vez.
Lo mejor de todo esto es que los motivos han llegado por si mismos, los motivos se han convertido en ilusiones (había olvidado qué era eso....).
Esta tarde haciendo la siesta incluso me dije a mí misma que voy a hacer ejercicios de técnica vocal todos los días para recuperar mi voz al cien por cien.
Al principio ni siquiera pensé que para apuntarme a danza jazz, equitación... necesitaré dinero, ese dinero que nunca tengo. Me asombró muchísimo no pensarlo.
Y luego pensé que el dinero llegará, que la prosperidad está ahí y sólo tengo que tomarla, vivirla, dejar de vivir encogida pensando que eso no es cosa mía.
Todo vino a mi alma sin esfuerzo, eso sí, después de años de esfuerzos (estériles?) para creer.
Ahora falta pasar a la acción.
Y eso fue otra sorpresa. No sentí esa imperiosa necesidad de "mañana empiezo...." (cien cosas a la vez que se quedan en flor de un día). Sin embargo sé que lo haré. Lo. Neutro, genérico, pero brillante como una fruta madura en lo alto de un árbol al que quiero subir.
Una fruta llena de tesoros, flexible, mutable y sin embargo estable.
Me encontré mal todo el día, fatiga, dolor de cabeza, pesadez, congestión. Ahora me dan ganas de reírme. Es como cuando un crío pega un tirón después de una gripe.
Me había hecho daño en una pierna, me lamentaba de que te marchabas, me dejabas sola y desvalida. Pero te fuiste. Sin estridencias, con todo el cariño, pero te marchaste. Lloré.
Tu sabes.
Y te lo agradezco.
Ahora estás en la cama y yo estoy insomne otra vez, pero no importa.
Los dos sabemos.
Y ahora de repente surgieron.
Quiero dejarme otra vez el pelo largo, quiero montar a caballo, quiero bailar otra vez.
Lo mejor de todo esto es que los motivos han llegado por si mismos, los motivos se han convertido en ilusiones (había olvidado qué era eso....).
Esta tarde haciendo la siesta incluso me dije a mí misma que voy a hacer ejercicios de técnica vocal todos los días para recuperar mi voz al cien por cien.
Al principio ni siquiera pensé que para apuntarme a danza jazz, equitación... necesitaré dinero, ese dinero que nunca tengo. Me asombró muchísimo no pensarlo.
Y luego pensé que el dinero llegará, que la prosperidad está ahí y sólo tengo que tomarla, vivirla, dejar de vivir encogida pensando que eso no es cosa mía.
Todo vino a mi alma sin esfuerzo, eso sí, después de años de esfuerzos (estériles?) para creer.
Ahora falta pasar a la acción.
Y eso fue otra sorpresa. No sentí esa imperiosa necesidad de "mañana empiezo...." (cien cosas a la vez que se quedan en flor de un día). Sin embargo sé que lo haré. Lo. Neutro, genérico, pero brillante como una fruta madura en lo alto de un árbol al que quiero subir.
Una fruta llena de tesoros, flexible, mutable y sin embargo estable.
Me encontré mal todo el día, fatiga, dolor de cabeza, pesadez, congestión. Ahora me dan ganas de reírme. Es como cuando un crío pega un tirón después de una gripe.
Me había hecho daño en una pierna, me lamentaba de que te marchabas, me dejabas sola y desvalida. Pero te fuiste. Sin estridencias, con todo el cariño, pero te marchaste. Lloré.
Tu sabes.
Y te lo agradezco.
Ahora estás en la cama y yo estoy insomne otra vez, pero no importa.
Los dos sabemos.




