viernes 3 de octubre de 2008

De vuelta


He estado un tiempo perdida en un agujero negro del espacio, si.
Consciente y voluntariamente perdida, relajada, olvidada y olvidando, meditando, disfrutando de los amigos, la familia y el dolce far niente, o casi niente.
Lo necesitaba.
Ya hace días (muchos en realidad) que he vuelto al trabajo, y a la vida más o menos cotidiana.
Las cervicales me duelen otra vez, y mis tripas (mi punto flaco) se revuelven, indicativo de que el stress ha vuelto con intenciones de quedarse.
Lo que ocurre es que me pilla a mi con muy, pero que muy distintas intenciones.
Todo lo vivido y sentido este verano no puede irse por el desagüe sin dejar rastro, como si jamás hubiera estado ahí.
Y ahora, me encuentro como suspendida entre la realidad vieja, y la realidad que quiero, y me creo capaz de crear.
No queráis saber con que tenacidad los patrones antiguos se arrastran agarrados con fuerza a mis tobillos, suplicando y gimiendo, toda la dignidad perdida. Los pateo y se duelen con tanta fuerza que por momentos llego a pensar que soy yo quien siente ese dolor.
La inquieta y la impaciente protestan vigorosamente porque querrían ver definitivamente desterrados del panorama esos antiguos esquemas.
Dejar fluir, si, pero cuando en ese eterno fluir se te quedan algunas algas venenosas adheridas a la piel con empeño, hay que retirarlas, una a una, evitando traumas mayores, pero sobre todo impidiendo que sigan envenenando el espíritu y que, en su desordenada acumulación, te bloqueen el camino y te dejen varada en un recodo sombrío de la vida.

6 comentarios:

Bo Peep dijo...

Feliz regreso, Moonsa, y espero que todo te vaya MUY BIEN. Te lo mereces.
Por cierto, me encanta eso de la gata zen.

SOY LA QUE SOY dijo...

Pues sí, feliz regreso aunque nunca te hayas ido...

Siempre hay algo que te quiere anclar o enlazar con el pasado, es inevitable. Quizás haya que no dar protagonismo a las heridas, y puede que (como dice nuestro buen Etéreo)sea mejor trabajarse con ahínco la indiferencia.

Pero qué difícil¡¡¡

Juan Antonio dijo...

Hermoso blog. Melancólica entrada. La vida sigue. Jamás pregunta, jamás vacila. Simplemente, sigue. Un abrazo.

lagatazen dijo...

Bo gracias, estoy encantada con el reencuentro :))
Laqueeres :D la indiferencia se me da FATAL, intento, al menos, tender a hacer lo que siento, y no lo que se me pide, exige, sugiere bienintencionadamente.... porque muchas de esas cosas se las dicen a mi otro yo de papel, al que no es yo. Y con lo que me está costando encontrarme, no voy a seguir dejando que cientos de guardias urbanos morales me cuenten donde tengo que girar, etc... ;)
Juan antonio bienvenido! Un abrazo

Hannah dijo...

Feliz retorno y que dure. No me cabe duda de que sabrás deshacerte de las "algas" por más persistencia que pongan en adherirse.
Me gusta tu nuevo blog.
Un abrazo
Hannah

Vlad dijo...

Así soy, así vivo. Mis ojos oscuros como el azabache, mi pelo largo y suave recorre mi espalda con sensualidad, mis labios rojos y eternos como la sangre, rebosan vida. Mis manos suaves y tersas os tocaran a cada uno de vosotros en la oscuridad de la noche. Pero mientras, veo complaciente como las generaciones pasan, los años dejan su pétrea huella en cada uno de vosotros, y yo esquivo las generaciones y las tempestades milenarias. Observo a los humanos, inocentes en su día a día. Veo como se consumen devorados por un castigo maldito al que llaman tiempo. Un castigo que deben pagar y que sólo yo tengo el poder para librarles de ello, a cambio de su esclavitud y servicio eterno hacia mí, su señor, su amo, su único Dios.